CARNAVAL DE LA NOCHE
Durante el transcurso de la fiesta, cuando los cuerpos se hallan cansados de desfilar, se inicia por la noche un extraordinario deambular de personas, reales y de ficción que se transforman del modo más insospechado en grandes protagonistas de la fiesta que se desarrolla en la calle, de manera totalmente espontánea en la que cualquiera tiene cabida, sólo se le pide algo de imaginación.
Ella es la otra cara de un carnaval de ensueño. Quien por primera vez acude a nuestra fiesta, se asombra, pues ante el reparo a lucir una máscara, en la noche se da cuenta que la vergüenza es no llevarla. Se siente extraño, visitante de otras tierras, descubridor de otra realidad. En cualquier otro lugar del orbe, habría que superar la vergüenza, aquí la siente si no se disfraza.

De repente, el oscuro manto de esa dama, la noche, se confabula con el ser, concediéndole lo que nada ni nadie le otorga: transformarse en lo que soñó; dama, truhán, hombre, mujer, árbol, animal,... Se siente libre anónimo, poseído de sí mismo. Tras el misterio con que se cubre, emerge con fuerza el deseo. La noche nos iguala, 'todos somos pardos', nos integramos en un magma acrisolado, donde tan solo cuentan la risa, el amor y la libertad.
Nuestra noche permite
durante su breve vida que nos olvidemos de los sinsabores de todo un año, y lo que
en principio nos cuesta trabajo, en cuanto vestimos nuestro espejo, y bebemos nuestra
cuerva, volamos por encima de maldades, envidias y cuando , con tristeza, vemos
el despertar del día, como si fuéramos seres del más allá, nos ocultamos del sol,
temiendo despertar de los brazos de Morfeo.

Nuestro carnaval de la noche tiene de entre todas una cualidad a destacar: la de facilitar a todos el participar. No hay clubes o 'casetas', está la calle y los 'chiringuitos'. Te está permitido participar como quieras, hasta de Adán o de Eva.
Forastero, no
lo pienses más, con lo que tengas a mano, un chaleco, un pijama o una manta, la
bata de la abuela, el mantel o la sábana, ¡ cúbrete y salta al sueño de nuestra
noche !.
Texto: Juan Blázquez García.




